“Los ricos también lloran”, la telenovela mexicana que sentó precedentes

 “Los ricos también lloran”, la telenovela mexicana que sentó precedentes

En abril de 1979 se emitió el primer episodio de «Los ricos también lloran» con la presencia de actores de la talla de Verónica Castro, Rogelio Guerra o Edith González y aportando el concepto de telenovela que se estableció durante varias décadas en México y en toda Latinoamérica.

Tanto es así que se tradujo a 25 idiomas y se emitió en 120 países, lo que constata que esta historia de desgracias, drama, desigualdades, familia y mucho amor apasionado marcó a toda una generación.

La protagonista, Mariana Villarreal, interpretada por Verónica Castro, vive en un rancho del céntrico estado de Guanajuato con su padre Leonardo, que se encuentra paralítico debido a un accidente, por lo que se refugia en el alcohol.

Debido a las malas ideas de su madrastra Irma (Flor Procuna), la joven termina siendo expulsada de su propia casa al fallecer su padre y se va a Ciudad de México, sin dinero y casi sin saber leer ni escribir, donde consigue ser contratada en la mansión de los Salvatierra.

A partir de entonces, cuando conoce a Luis Alberto Salvatierra (Rogelio Guerra), empiezan a surgir las diversas tramas de la historia, que gira entorno al amor a trompicones que viven el hijo de los Salvatierra y la joven de procedencia humilde.

Muchos de los giros de la historia y las bases de la telenovela, como la posibilidad de ascender socialmente y las historias de superación, se repitieron constantemente en producciones posteriores no solo de Televisa (la cadena creadora de «Los ricos también lloran»), sino también de otras empresas mexicanas y del resto de Latinoamérica.

El elenco lo completan Rocío Banquells (muy relevante por su personaje de villana, Esther Izaguirre), Augusto Benedico, Edith González y Christian Bach. El productor fue Valentín Pimstein y el director Rafael Banquells.

Un impulso para muchos

Para muchos de los actores, participar en esta producción fue un impulso para su carrera, como es el caso de Verónica Castro, quien se mantuvo trabajando hasta hace aproximadamente un año (una parada provisional, aseguran medios nacionales) y que se convirtió en uno de los iconos de las telenovelas mexicanas.

Esto lo corrobora, por ejemplo, un viaje a Rusia que hizo la actriz, ya que allí era considerada una estrella debido a su papel de Mariana, en el que los fanáticos se agolpaban y gritaban su nombre al bajar del avión.

En noviembre de 2019 la propia Castro compartió a través de Twitter un vídeo de casi 50 minutos en el que se recogen momentos de aquella visita.

“Cuando llegué al aeropuerto de Moscú, quedé impactada; no se podía pasar, estaba todo cerrado, custodiado. Había miles de personas. Estaban ahí todas las televisoras, no me explicaba lo que estaba pasando, porque ni siquiera me conocían. Pronto entendí que no era a mí a la que recibían así; era a Mariana, y ya había pasado mucho tiempo desde que había grabado ‘Los ricos también lloran’”, dijo la actriz en una entrevista a un medio mexicano en 2003.

Por su parte, Guerra siguió trabajando en telenovelas hasta que tuvo que retirare por cuestione de salud poco antes de su fallecimiento en febrero de 2018.

Y no fue el único que perdió la vida, ya que tanto Edith González, quien daba vida a María Isabel Salvatierra, y Christian Bach, Joanna Smith en la telenovela, fallecieron de manera prematura (54 y 59 años de edad), la primera debido al cáncer y la segunda por un paro respiratorio.

Rocío Banquells, actriz que interpretaba a la villana, continúa en el entretenimiento, pero como cantante, aunque también dio vida a algunas otras villanas posteriormente a «Los ricos también lloran».

Aunque las telenovelas clásicas ya han perdido a muchos de sus actores o ya son hábitat para artistas más jóvenes, todavía se puede ver la esencia de «Los ricos no lloran» -y muchas otras- en las tramas y en las historias intensas que son lo que logra atrapar a espectadores de todas las edades, géneros y clases sociales.

Fuente: Diario Libre

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